|
El “Renaissance Group”, grupo de la Escuela de Londres, dedicado al estudio de los diversos aspectos del período del Renacimiento, que surge en Italia en el siglo XIV, ha estado traduciendo al inglés, por primera vez, las cartas del gran filósofo renacentista Marsilio Ficino. Se han publicado ya siete volúmenes, que han sido muy bien recibidos por la crítica.
La Escuela de Filosofía Práctica y J.J. de Olañeta, Editor, han publicado la primera edición en español del Volumen I de las Cartas de Marsilio Ficino. La presentación del libro tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes el miércoles 21 de octubre de 2009.
Interviniendo los siguientes ponentes:
Mr. Clement Salaman, M.A. por la Universidad de Oxford (Reino Unido)
Marsilio Ficino: sacerdote y filósofo, religión y erudición.
Mr. Arthur Farndell, M.A. por la Universidad de Cambridge (Reino Unido)
Marsilio Ficino: filósofo, médico, músico.
Mrs. Susan Byrne, Prof. del Dpto. de Filología Hispánica, Universidad de Yale (E.E.U.U.)
Ecos de Marsilio Ficino en la Poesía Española del siglo XVI.
Doña Isabel Ordieres, Prof. de la Escuela T. de Arquitectura de la Univ. de A. de Henares
Marsilio Ficino en la Arquitectura Española.
He aquí un extracto de una de las cartas de este Primer Volumen de Cartas:
Marsilio Ficino, el Florentino, a Bernardo Bembo, el orador veneciano: saludos.
Dime, Bernardo, ¿de qué te lamentas ante la muerte de un amigo? ¿Es de la muerte o de la persona que ha muerto? Si es de la muerte, laméntate de la tuya, porque tan cierto como que él ha muerto, tú también morirás, o más bien, estás muriendo, porque instante a instante tu vida pasada está muriendo. Si te lamentas de la persona que ha muerto, ¿es porque fue malvado o porque fue bondadoso? si fue malvado, afortunadamente te has librado de una compañía así, y no debes lamentarte por tal bendición. Si fue bondadoso, lo cual prefiero pensar puesto que es amado por un hombre bueno y prudente, con certeza para él será bueno vivir apartado de la muerte continua del cuerpo. No es correcto estar resentido con un amigo por que disponga de tan gran bendición. Quizás te lamentes porque no volverás a verle más en la forma que habitualmente le veías, pero, ¿no era este hombre tu amigo, al que amabas? ¿Qué era lo que amabas? ¿Acaso era el alma misma, el alma que también te conoció a ti? Pero tú percibiste su alma sin ninguna diferencia tanto antes como ahora, y la percibes ahora no menos que entonces…
|